Cae el número de personas que estudian español en el mundo por primera vez desde 1998

MADRID, 26 (SERVIMEDIA)

Un total de 23.748.298 personas estudian actualmente español en el mundo, 320.908 menos que el año pasado, lo que representa la primera caída de estudiantes del idioma desde 1998, un fenómeno que se explica por el cierre o la reducción de la actividad de muchos centros educativos como consecuencia de las medidas restrictivas provocadas por la pandemia.

Así se puso de manifiesto este miércoles durante la presentación del anuario ‘El español en el mundo 2022’, que tuvo lugar en la madrileña sede del Instituto Cervantes, en un acto que contó con la participación de su director, Luis García Montero, su directora académica, Carmen Pastor, el profesor de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) David Fernández y el subdirector del Centro Vasco de Tecnología de la Lengua (HiTZ), Germán Rigau.

El anuario, cuya primera edición se realizó en 1998, pone de manifiesto que 496 millones de personas tienen el español como lengua materna, lo que la sitúa como la segunda lengua materna en el mundo tras el chino mandarín. Si se añaden los hablantes de competencia limitada y los estudiantes, se observa que hay 596 millones de hispanohablantes en el mundo, lo que la convierte en la cuarta lengua por número de hablantes tras el inglés, el chino mandarín y el hindi.

Por su parte, casi 24 millones de personas estudian el español -el cuarto idioma más estudiado del mundo-, de los que el 40% son anglohablantes, apreciándose un interés creciente por él en EEUU, donde hay 42 millones de hispanohablantes, y el Reino Unido. Del mismo modo, es la lengua oficial o vehicular en 21 países de Europa, América y África.

A su vez, es la lengua con la que se comunica el 7,9% de los usuarios mundiales de Internet, lo que la convierte en la tercera más usada en la Red tras el inglés y el chino; siendo la segunda más utilizada en Facebook, LinkedIn, YouTube, Twitter y Wikipedia. En organizaciones internacionales, el español es el tercer idioma más usado en la ONU y el segundo en la UE.

NO CAER EN LA «AUTOCOMPLACENCIA»

Ante este panorama, García Montero atestiguó que «los datos son positivos», pero previno contra la «autocomplacencia», ya que «hay muchas cosas que hacer». A pesar de que el español es «una lengua que ocupa un lugar destacadísimo en el panorama internacional», uno de los «grandes retos» que tiene ante sí es «consolidar» su presencia en el ámbito científico y en el tecnológico.

El director del Cervantes señaló como «asunto prioritario» la relación entre el lenguaje y la inteligencia artificial, un ámbito en el que «se mezclan los distintos ejes de la realidad», concretamente «la toma de conciencia del valor económico de la lengua» con «cuestiones tan importantes como la cultura y los valores democráticos».

En ese sentido, comparó la transformación que se está viviendo en la actualidad con «el cambio de la cultura rural a la cultura urbana», lo que le dio pie a animar a «aprovechar el progreso», pero cuidando mucho que éste no genere desigualdad social y, en lo lingüístico, evitando que cercene la riqueza del español.

Por ello, concluyó su intervención comentando que «en el lenguaje de las máquinas no se creen sesgos de corte supremacista, machista, religioso, es fundamental», ya que «un idioma es un conjunto de valores, y desde las instituciones públicas, no desde las multinacionales, tenemos que comprometernos a hacer que el idioma refleje los valores de una sociedad democrática en la que se respete la universalidad de los derechos humanos y los avances al servicio de la dignidad de las sociedad y de las personas».

IMPACTO PANDEMIA

Tras la plática de Luis García Montero, tuvo lugar una mesa redonda en la que, moderados por Carmen Pastor, participaron Germán Rigau y David Fernández, quien desgranó las cifras dimanantes del anuario.

En ese sentido, subrayó que este año «se ha reducido el ritmo de crecimiento de la comunidad hispanohablante en gran medida», como lo atestigua que, a pesar de que su evolución «arroja un saldo positivo», en 2022 ha crecido en cuatro millones de nuevos hablantes, un incremento menor al experimentado en 2021, cuando el alza fue de seis millones.

Este hecho, según David Fernández, se explica por varios factores: «las tendencias demográficas globales», que probablemente se acentúen en el futuro, que cada vez dan menos espacio al área hispánica frente a Asia central y meridional y el África subsahariana; y la pandemia, cuyo impacto en los países donde el español es lengua oficial o general se refleja en el hecho de que el exceso de muertes ligado a ella fue de 1,5 millones de personas –»contabilizándose a la baja», precisó-a principios de año.

ESTUDIANTES

David Fernández deslizó que uno de los datos más llamativos del anuario es el descenso en el número de estudiantes de español en el mundo, «el primero que se observa desde que comenzó a elaborarse el informe» en 1998, pasando de 24.069.206 el año pasado a 23.748.298 en la actualidad.

Tras precisar que en este apartado «los datos son muy incompletos» por no haber estadísticas fiables, afirmó que las cifras ponen de manifiesto el «descenso drástico» en el número de matrículas debido al cierre o la reducción de la actividad de muchos centros educativos como consecuencia de las medidas restrictivas provocadas por la pandemia.

A pesar de que este fenómeno no ha sido compensado por un repunte de las clases en remoto, sí se observa un crecimiento del número de alumnos en algunas plataformas de aprendizaje autónomo, lo que «sugiere un desplazamiento de la enseñanza presencial a la virtual que hay que contabilizar debidamente, porque no tenemos datos fehacientes». Sin embargo, consideró que esta realidad representa una «oportunidad» para el Cervantes, a la hora de establecer sinergias con las nuevas herramientas virtuales.

En este punto, Carmen Pastor indicó que durante la pandemia el Cervantes se vio obligado a cerrar sus centros y a apostar por la educación en línea. No obstante, precisó que «ahora apreciamos una vuelta a la presencialidad», lo que ha llevado a la institución a buscar estudiantes en remoto allende de su área de influencia.

Por su parte, David Fernández hizo un análisis sobre la situación del español a medio y largo plazo, atestiguando que «en la demografía se puede confiar», ya que las estimaciones sugieren un «ciclo expansivo» que concluirá en la segunda mitad de este siglo, aunque actualmente ya se aprecia «una pérdida de peso relativo» del idioma.

Por ello, recomendó el desarrollo de «productos de calidad que atraigan a la gente», abogando por «proyectarse internacionalmente», especialmente en el ámbito científico y entre los no hispanohablantes, en lugar de centrar la apuesta exclusivamente en la apertura de nuevos centros.

Por último, Germán Rigau llamó a las autoridades a involucrar a España en plataformas internacionales de tecnología del lenguaje para evolucionar en el desarrollo y presencia del español en el mundo.