1 de cada 5 niños con problemas para mantener la atención o dificultades con la lec-toescritura

Entre un 2 y un 5% de los niños han sido diagnosticados con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, una cifra que no parece demasiado representativa hasta que se habla de que 1 de cada cinco menores tiene problemas no solo para mantener la atención, sino que también se tiene que enfrentar a dificultades con la lectoescritura.

Este trastorno, que suele comenzar a hacerse patente a partir de los siete años, necesita, más allá de un diagnóstico médico ya que dentro de la denominada psiquiatría juvenil representa el 50% de la población en consulta, un conocimiento profundo sobre la propia programación del sistema nervioso. Es decir, conocer hasta qué punto el sistema nervioso será capaz de madurar en su momento.

Para valorar este grado de neurodesarrollo es necesario contar con la opinión de un fisioterapeuta especializado, capaz de servir de apoyo al niño para desarrollar al máximo sus capacidades y, por consiguiente, su rendimiento, trabajando desde todas las etapas: desde las más tempranas (reflejos y sistemas automáticos o el equilibrio) hasta las más complejas (la lateralidad, integración sensorial o la postura) que permitirán que el niño pueda afrontar los retos del aprendizaje sin dificultades.

Se necesita un tratamiento integral con este tipo de niños para que se sientan arropados para desarrollarse al máximo dentro de sus posibilidades. El médico, la familia, el profesorado y los fisioterapeutas debemos ofrecer un tratamiento multimodal que de verdad le ayude a disponer de herramientas que potencien sus áreas. El control del equilibrio estático, conocer su esquema corporal a fondo, fomentar la motricidad gruesa o bien la fina son claves para un buen aprendizaje” explica Natalia Povedano, fisioterapeuta y osteópata pediátrica y del desarrollo de Phios Fisioterapia.

Gracias a técnicas de fisioterapia y a los ejercicios planteados se consigue mejorar el estado de ánimo de los pacientes, pero también sus capacidades psicomotrices y, con ello, la atención cognitiva, básica para el aprendizaje profundo y para las habilidades de lectura y escritura. Pero también para la atención tanto mantenida como selectiva, algo que favorece el rendimiento escolar y la propia autoestima en los adolescentes con este tipo de trastorno.