¿Cómo crear un ramo de flores personal para regalo?

Pocas cosas dicen tanto como un ramo de flores escogido con detalle.

La costumbre de agasajar a alguien regalándole un ramo de flores viene de la época medieval, aunque en realidad el uso de este tipo de arreglos para honrar tiene también, aunque en otros contextos, registros durante la prehistoria.

La belleza de las flores silvestres atrajo desde siempre la atención de quienes vivían cerca de la naturaleza, aunque hasta bien entrada la Edad Media y la influencia de la cultura islámica la que, tras utilizarlas para aromatizar zonas, empezó a transmitir lo que cada una de ellas podría significar cuando se regalaba.

“No hay nada más bonito que elegir, una a una, las flores de un ramo para transmitir, mediante su lenguaje, lo que quiere decirse a la persona a la que se le regalan. Aunque la costumbre dice que son regalos que hace el hombre a la mujer, cada vez son más los hombres que también reciben un ramo cargado de significado” explican desde regalaunaflor.com

Desde la época en la que era un mismo medio de comunicación para expresar lo que sentían unos y otros no ha cambiado tanto su uso. Hoy en día se regalan flores a las personas que más importan por muchos motivos: para darles una sorpresa, para celebrar una fecha, para pedir perdón, para hacer sentir mejor a alguien que no lo está pasando bien, para tener un detalle cuando invitan a algo en sus domicilios.

Es una forma de hablar de la relación que se tiene con la persona. Se regala a la familia, a los amigos, a los amores, pero también a uno mismo.

Algunos mensajes escondidos en flores

¿Cuál sería la flor para regalar a un familiar? El tulipán naranja representa la familia. Tradicionalmente, por sus colores, es una flor que transmite alegría. Exactamente lo que se quiere cuando se regala este tipo de producto a un familiar.

Para los amigos, se puede seleccionar la hiedra, los crisantemos o los lirios. En estos tres casos, son opciones muy originales que, junto con una orquídea o gerberas pueden conseguir una composición especial que no pase desapercibida y, sobre todo, que sería poco vista.

El amor. Ese es el gran destinatario de las flores. Para sorprender más allá de las rosas, los girasoles, la alstroemeria o los iris azules pueden hacer un conjunto único que hable de la felicidad, de la confianza, de la complicidad y cómo no, del amor que se siente.