Excursiones nocturnas: ¿qué hay detrás del sonambulismo?

Sabine Meuter (dpa) – A menudo el sonambulismo comienza cuando las personas de repente se sientan en la cama en medio de la noche. Miran a su alrededor, parecen confundidas. A veces, se acuestan y vuelven a dormirse. Pero si se levantan, solo perciben a medias su entorno. Desplazan muebles o salen a la calle. El peligro de que los sonámbulos se lesionen o lesionen a otros es grande.

En los niños, el sonambulismo no es una rareza. Según la Sociedad Alemana de Investigación y Medicina del Sueño (DGSM, según sus siglas en alemán), hasta el 30 por ciento de todos los niños y niñas tienen al menos un episodio de sonambulismo y en hasta un cuatro por ciento estos episodios son habituales.

Muchas veces, los padres se preocupan mucho, al contrario de sus descendientes. “Los sonámbulos mismos no son conscientes de sus excursiones nocturnas y al día siguiente pueden no recordar nada”, dice el profesor Thomasa Penzel, director científico del Centro Interdisciplinario de Medicina del Sueño del Hospital Charité de Berlín.

Según Penzel, que también es presidente de la DGSM, la causa del sonambulismo en niños es presumiblemente un trastorno pasajero del cerebro. “Pero, en general, sigue sin ser peligroso y con el tiempo desaparece”. Según la DGSM, solo en el uno por ciento de los niños persiste el sonambulismo hasta la edad adulta.

Tomar precauciones 

Lo importante es tomar precauciones para proteger al niño. “En primer lugar, hay que asegurar puertas y ventanas”, dice el neurólogo Roland Wenzelburger.

También puede ser útil colocar una alfombra de alarma sensible a la presión delante de la cama del niño. Si de noche este se levanta, la alarma alerta a los padres y estos pueden contener al pequeño sonámbulo.

Es asimismo importante mantener la calma al dirigirse al niño, dice el especialista en sueño Penzel. Es recomendable, añade, despertar a los sonámbulos lo más suavemente posible y llamarlos por su nombre. Hay que hablarles con tranquilidad y llevarlos de vuelta a la cama.

Si el niño tiene estos episodios muy seguidos y está por eso cansado y poco concentrado durante el día, es recomendable buscar consejo médico. Entonces, hay que detectar posibles causantes de este sonambulismo, como, por ejemplo, estrés en la escuela, y sondear posibles soluciones.

Es menos común que el sonambulismo se presente recién en la juventud o más adelante. Los detonantes pueden ser un trastorno en la respiración (apnea del sueño) o el síndrome de las piernas inquietas (restless legs syndrom) durante el sueño.

Otras causas

También es posible que de noche se produzcan alteraciones de la conciencia a causa de la toma de somníferos, medicamentos para el corazón o psicofármacos. Entonces puede pasar que el afectado se levante medio dormido, medio despierto. Estos trastornos de la conciencia se deben, sin embargo, diferenciar del sonambulismo clásico, al igual que ataques epilépticos nocturnos y estados de excepción por enfermedades mentales.

“También hay que diferenciar el sonambulismo del trastorno de conducta durante el sueño REM”, dice Penzel. El sueño REM (rapid eye movement) es una fase del sueño, que, como indica su descripción en inglés, se caracteriza por movimientos oculares rápidos.

Cuando se da el trastorno de conducta durante el sueño REM, el afectado se mueve debido al sueño que está experimentando y, por ejemplo, golpea a su alrededor. También en este caso hay un elevado riesgo de lesiones.

Cuando estas situaciones se suman y afectan a la persona o a sus familiares, hay que consultar a un especialista del sueño y ver cuál es la alteración concreta que se está produciendo.

Si el diagnóstico es trastorno de conducta durante el sueño REM, normalmente se receta un medicamento que los pacientes toman antes de dormir y que reduce la actividad muscular durante la fase REM del sueño.

Medicamentos bajo sospecha

Cuando se sospecha que determinados medicamentos pueden ser el detonante del sonambulismo, se los debe someter a prueba y chequear si pueden ser sustituidos por otros similares.

Cuando se trata de situaciones de estrés o conflicto que generan el sonambulismo, a veces puede ayudar una terapia cognitivo-conductual. También técnicas de relajación como el entrenamiento autógeno o la meditación antes de dormir ayudan a reducir la tensión física o psicológica.